Son muchos los factores que intervienen en la producción de un buen vino. El suelo donde se plantan las cepas es un elemento muy importante en la elaboración de los vinos del Marco de Jerez. La tierra, acompañada de la climatología, marca una diferencia notable y confiere a los vinos una personalidad única.

El clima que predomina en la zona de crianza de los vinos de Jerez es excelente y muy característico. La influencia del océano Atlántico y del continente africano, provoca que confluyan en estas tierras sus respectivos vientos: el de levante, cálido y seco, provoca que la humedad baje; y el de poniente, fresco y húmedo, produce un aumento de esta.

Aunque el calor azote en verano, las cepas mantienen la humedad necesaria. El sol y el calor le facilitan su madurez, y ayuda a que esta sea buena y se acumulen grandes cantidades de azúcar en los frutos.

Estas tierras, aunque principalmente se asocian a la producción de uva Palomino, son perfectas, también, para el cultivo de uvas de las que se obtendrán vinos tranquilos y espumosos.

Los tres principales tipos de suelos (albariza, arena y barro), la climatología y el trabajo de los expertos, hacen posible la producción de unos vinos con personalidad propia y con sabores, aromas y colores únicos.

Tipos de suelos del Marco de Jerez

Los viñedos de Jerez ocupan unas 7.000 hectáreas y el paisaje que presenta es, en su mayoría, ondulado con colinas o cerros de baja pendiente. La campiña está cubierta por una tierra de tipo caliza que, en los meses de calor y secos, se vuelve blanca y es conocida como albariza. Este suelo es el que configura los paisajes característicos de la zona, y donde se cultivan los vinos más característicos y de mayor calidad.

Aunque en menor medida, en este lugar también existen otras variedades de tierras conocidas como barros y arenas. Los barros suelen encontrarse en las zonas bajas de las colinas, y las arenas son más comunes en los lugares costeros.

Los viticultores jerezanos han dividido la zona de producción de vinos en pagos, que son pequeñas zonas de viñas homogéneas donde el Consejo Regulador del vino de Jerez ha llegado a diferenciar hasta 70 en todo el Marco.

Vinos tintos dulces de uva tintilla de Rota

“El clima que predomina en la zona de crianza de los vinos de Jerez es excelente y muy característico. Por un lado, el océano Atlántico y, por otro, el continente africano, hace que confluyan en estas tierras sus respectivos vientos. (…)”

Tierra Albariza

Una de las principales características de la tierra albariza es su color blanquecino. El nombre de este tipo de suelo está compuesto por el adjetivo «albar» de «albo» y del latín «albus» blanco, y del sufijo «iza» que indica tendencia, lugar o pertenencia.

Esta superficie tan característica del Marco de Jerez se originó cuando el océano bañaba esta zona. Los suelos que aquí se encuentran son ricos en carbonato cálcico (casi un 80%), arcilla y arena; y también en varios minerales como fósiles marinos, magnesio, hierro y yeso.
De la tierra albariza más fina, con más equilibrio de caliza y elementos silíceos, se producen los vinos más notables y demandados de Jerez.

Una de las muchas características de la albariza es su capacidad para absorber el agua de la lluvia como si fuera una esponja. Durante los meses cálidos y secos de verano la superficie de este suelo se seca provocando la retención de agua de las capas bajas y nutriendo, así, a las cepas en los meses más secos. El contenido de arcilla que tiene esta tierra garantiza que solo se evapore de la superficie del suelo una cantidad de agua mínima.

En la tierra albariza se han llegado a detectar raíces de vides de hasta 6 metros de profundidad y con hasta 12 metros de longitud.

Dentro de las zonas de producción destacan las conocidas como “Jerez Superior”. Estas están formadas por las viñas que contienen tierras albarizas y que son idóneas para producir vinos de calidad superior. La uva Palomino es una de las que más se identifica con este tipo de suelos, y gracias a ella se obtienen no solo vinos de Jerez, sino, también, vinos espumosos y tranquilos.

Además, el suelo albariza se denomina de distintas formas según su contenido en tiza y disposición: tosca de lentejuelas, tosca cerrada o tosca de barrejuelas.

Tosca de lentejuelas

Este tipo de tierra albariza está formada por una roca blanda y esponjosa. Se encuentra sobre todo en zonas costeras, aunque también es posible localizarla en zonas más de interior. En ellas las vides pueden desarrollar raíces con mucha facilidad, ya que están situadas en un suelo fresco y tienen mucha agua a su disposición.

Los rasgos más característicos de los vinos que da esta tierra es que son frescos, vaporosos y verticales. Además, al ser vinos blancos son ligeros y fáciles de tomar.

Tosca cerrada

La tierra albariza tosca cerrada es de estructura maciza y, en seco, es la tosca más dura. Sin embargo, cuando se humedece se vuelve muy blanda hasta deshacerse. Este tipo de albariza ocupa el 80% de extensión en el Marco de Jerez.

Los vinos de esta característica tierra están a medio camino entre los de tierra de lentejuelas y barrejuelas.

Tosca de barrejuelas

Conocida también como barajuela, este tipo de suelo es el más ligero de todos, por lo que es fácil de trabajar. Su estructura tiene forma de láminas y recuerda a una baraja de cartas, de ahí su nombre.

La tierra albariza tosca de barrejuelas se localiza en las partes altas de los cerros. Los vinos que salen de ellas se identifican porque, en boca, tienen un “agarre” muy característico y pueden llegar a ser persistentes.

Tierra Albariza

“Una de las muchas características de la albariza es su capacidad para absorber el agua de la lluvia como si fuera una esponja. Durante los meses cálidos y secos de verano la superficie de este suelo se seca, provocando la retención de agua de las capas bajas, nutriendo así a las cepas en los meses más secos.”

Barros y arenas

Aunque dos tercios de los viñedos del Marco de Jerez son de albariza, el resto de proporciones son de barros y arenas. Estos últimos también son zonas de producción de vinos de Jerez, aunque en menor porcentaje.

El suelo de barro es predominantemente arcilloso y se mezcla con hasta un 30% de tiza y algo de arena. Tiene más materia orgánica y más hierro que la albariza, lo que contribuye a su color oscuro.

Los barros son suelos que suelen encontrarse con más frecuencia en las zonas bajas de las colinas. Con el calor del verano tienden a agrietarse y son propensos a que crezcan en ellos las malas hierbas. Los vinos que se cultivan en estas tierras son más gruesos.

Los suelos de arenas son tierras ricas en óxido de hierro, lo que les da un color rojizo. Las arenas son más típicas de zonas costeras y tienen muy poco, o nada, de contenido calizo, lo que las hace especialmente aptas para cultivar moscatel.

El cultivo de la vid que se lleva a cabo en el Marco de Jerez conserva técnicas milenarias. Factores naturales como el clima y el suelo, unidos a los conocimientos y el buen hacer que ha aportado el factor humano, ha provocado que, siglo tras siglo, este tipo de cultivo haya ido experimentando una notable mejoría.

Esto ha ocasionado que a la elaboración de los vinos típicos de Jerez, se hayan sumado la producción de vinos tranquilos y espumosos. Los vinos elaborados en la tierra de Cádiz se han convertido en unos de los más importantes del sur de España, con una personalidad arrolladora y sabores únicos.

Barros y arenas

“El cultivo de la vid que se lleva a cabo en el Marco de Jerez conserva técnicas milenarias. Factores naturales como el clima y el suelo, unidos a los conocimientos y el buen hacer que ha aportado el factor humano, ha provocado que, siglo tras siglo, se haya mejorado el cultivo de la vid.”

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